Opinion Necia: La traicion de Washington era un hecho previsible

Manifestante en Tegucigalpa. Julio 2009. Foto: Sandra Cuffe

La traición de Washington era un hecho previsible. La necesidad de Estados Unidos por controlar la región no podía verse obstaculizada por un presidente que, deseando el progreso de su pueblo y ejerciendo los derechos de la soberanía, pasara por alto los principales intereses del imperialismo en la región.

¿Pero qué es el imperialismo sino la expresión de los intereses de la economía transnacional? Es así que la acciones que desde el 28 de junio ocurren en el país, estuvieron promovidas, financiadas y respaldadas por empresas transnacionales muy poderosas, que se vieron afectadas en sus ganancias por las medidas que adoptara el Presidente Constitucional Manuel Zelaya, en aras del beneficio de su pueblo. Entre ellas podemos destacar a EXXON, quien fuera la primera de las afectadas con la fórmula de los combustibles y el histórico cambio de proveedor que rompió con el monopolio comercial.

Pero no fue ese el único encontronazo del presidente con el imperio del norte. Supo del control directo de la Embajada Norteamérica de fiscales y jueces que protegen inversiones norteamericanas en todo el país, legales o ilegales. Así también descubrió el control por parte de la CIA de todas las agencias nacionales de inteligencia en el país; Inteligencia Militar del Ejército de Honduras, Inteligencia de la Policía, Inteligencia de las agencia de seguridad privada, Inteligencia de la Dirección General de Investigación Criminal, entre otros grupos de sistematización de información económica, política y social que existen en Honduras. A la vez, que como en todos los países de nuestro hemisferio, también actúan directamente  agentes de la CIA asignados a Honduras.

¿Qué protegen? ¿Por qué un control tan férreo por parte de los Estados Unidos?

La primera potencia militar del mundo, la más grande en la historia de la humanidad, mantiene un aparato de control que  existe con el propósito de defender los intereses imperialistas y también funciona para saber como imponerlos en el resto del mundo. La fuerza es el principal argumento de Estados Unidos en su política internacional; su brutalidad es tal que hace más de 50 años permanece en guerras en todo el planeta y ha generado con ellas el establecimiento de la dependencia de su nación a la industria bélica, lo que se le llama el Complejo Militar.

El monstruo imperialista que ha criterio del Presidente Zelaya, y como claramente lo expresara en reuniones abiertas de gabinete presidencial y movimiento popular, utiliza las empresas transnacionales para desarrollar el Neocolonialismo en todos los lugares del planeta en los que exista un mercado del que extraer riquezas naturales y fuerza de trabajo.

No obstante, el imperialismo encuentra con frecuencia que pueblos con dignidad se oponen a sus planes expansionistas, a su lógica de guerra y muerte, a su necesidad mezquina para mantener un estilo de vida que perjudica seriamente el medio ambiente y que somete al hambre, la desnutrición, la dependencia y el subdesarrollo al miles de millones de seres humanos. Es cuando el método pasa del Neo al colonialismo clásico; invasor, militar, fascista e inhumano.

El golpe de estado en Honduras tiene el sello de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, tiene el interés evidente de la ultraderecha norteamericana, tiene la venganza de las transnacionales que han promovido siempre a los políticos convenientes a sus intereses y que por un error de cálculo permitieron un hombre en la más alta magistratura del Estado Hondureño, un hombre que en su discurso inaugural declaraba tres cristianos y sencillos principios con los que gobernaría el país: No mentir, no robar y no matar, principios por demás incompatibles con el sistema capitalista y mucho más aún con las prácticas de la  oligarquía hondureña.

Es por eso que muchas transnacionales como Exxon, Entre Mares y Chiquita Banana son protagonistas del golpe de estado militar. Mientras que Roberto Micheletti, un empresario de poca monta, y Romeo Vásquez Velázquez, un ladrón de vehículos, no son más que un par de peleles en este asunto. El pueblo lo sabe y no les teme, por eso lucha contra ellos por una patria liberada y contra las transnacionales por un mundo sin guerras ni injusticias.

¡Venceremos!

¡Necedad!

OPLN

[Organizacion Politica Los Necios: ]

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Filed under comunicados, derechos humanos & represion, ESPANOL, noticias desde Honduras

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